| Escrito por Colectivo NPH,
on 02-10-2006 00:00
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Del Terrorismo de Estado Al Estado Terrorista. Sumario: :: Terrorismo de Estado, Capital-Parlamentario y 20 de diciembre :: Subsunción Real y Estado Terrorista
Del Terrorismo
de Estado
Al Estado Terrorista
“La
desaparición de Jorge Julio López es un hecho en contra del presidente Néstor
Kirchner. Tanto la derecha como la izquierda lo están usando. Para nosotros, no
es un típico desaparecido. López no fue militante, hay que investigar su
trayectoria”.
Hebe de Bonafini, presidenta de
la Asociación Madres
de Plaza de Mayo, 28/9/06.
“También
es responsabilidad de este gobierno que el aparato represivo siga impune. A
pesar de los hechos de Puente Pueyrredón, donde participó activamente el
aparato represivo de Camps-Etchecolatz, nos enteramos ahora, por boca del
propio Ministro de Seguridad de
la
Provincia
de Buenos Aires, que 60 policías de la bonaerense
que se desempeñaron en campos de concentración seguían en funciones hasta el
viernes pasado. Esto es una aberración que solo genera más impunidad
¿Hacía falta la desaparición de Julio y nuestro reclamo para que los echaran?
Nos preguntamos: ¿Son sólo 60 en la bonaerense? ¿Cuántos más siguen en sus cargos
en el Ejército, en
la Armada
,
en
la Fuerza Aérea
,
en
la Gendarmería
,
en
la Prefectura
,
en
la Policía Federal
,
en las policías provinciales, en
la SIDE
?”
Encuentro Memoria, Verdad y
Justicia. Fragmento del documento leído en Plaza de Mayo el 27/9/06.
“El
aparato represivo sigue, no sólo intacto, sino adaptado a las necesidades
represivas "en democracia". La policía "de la democracia"
son los responsable material del asesinato de más de 2000 pibes. La
desaparición de López no es una excepción, ni un caso aislado, y tampoco es el
primer desaparecido en democracia. Felipe Solá se olvida de los desaparecidos
de
La Tablada
;
de Raúl Baigorria y Adolfo Garrido en 1990 y Pablo Guardatti en 1992, en
Mendoza; de Héctor Gómez y Martín Basualdo en Entre Ríos en 1994 y Elías
Gorosito en 2002; de Miguel Bru y Andrés Núñez en
La Plata
(este último asesinado
y desaparecido en 1990 encontrado recién en 1995); y más recientemente la media
docena de desaparecidos en Comodoro Rivadavia, como Hugo Alvarez, Iván Torres y
Miguel Linares. Todos sumados a los más de 2000 asesinados por las fuerzas
represivas del estado desde 1983, muchísimos de los cuales
"desaparecieron" antes que sus cuerpos mutilados, torturados o
fusilados fueran encontrados. (Ver informes de CORREPI). Todo este conjunto de
casos pone en evidencia la falsa política de Derechos Humanos de la que habla
Kirchner. (..) ¿Cuántos de nosotros tendremos que desaparecer para encontrar la
verdad? Por eso responsabilizamos a Kirchner y Solá por la desaparición de López
Exigiremos la aparición con vida ¡ya! de Jorge Julio López, el desmantelamiento
del aparato represivo que hasta la fecha sigue operando.
LA INSEGURIDAD DEL
PUEBLO SON LAS FUERZAS REPRESIVAS EN
LA CALLE. NO
HAY MEMORIA SIN VERDAD. NO OLVIDAMOS –
NO PERDONAMOS – NO NOS RECONCILIAMOS. REIVINDICAMOS
LA LUCHA REVOLUCIONARIA
DE NUESTROS PADRES Y SUS COMPAÑEROS”.
HIJOS, 30/9/06.
Sumario:
:: Terrorismo de Estado,
Capital-Parlamentario y 20 de diciembre
:: Subsunción Real y
Estado Terrorista
A Jorge Julio López y a los que no abandonan la lucha por la
emancipación humana del capital.
:: Terrorismo de Estado, Capital-Parlamentario y 20 de diciembre
"Primero
mataremos a los subversivos, luego a sus colaboradores, luego a sus simpatizantes,
luego a los indiferentes y para finalizar, mataremos a los tímidos".
General Saint Jain.
“Qué
se vayan todos, Que no quede ni uno solo. Construimos con: autogestión,
libertad, horizontalidad, autonomía.”
Bandera en la marcha contra la
represión en Villa Lugano, 26/9/06.
“La
insurrección popular que sacudió las bases mismas de las justificaciones
teóricas de la explotación: la representación y la consecuente delegación de
poder, quiere ser borrada con el estado benefactor "nacionalista y popular".
La Autoridad
que se vio burlada y destrozada con el pueblo en la calle, con el pueblo
organizándose desde abajo y luchando, conformando sus
propias normas y acuerdos, busca ahora recomponerse. El pueblo que en el
verano del 2002 se autodeterminó en las asambleas populares, con prácticas de
acción directa, que decidieron okupar y recuperar los espacios abandonados y
privados para convertirlos en espacios colectivos de construcción
anticapitalista y horizontal, quiere ser borrado hoy por la falsa estabilidad
económica”.
Grupo
La Rivolta
, 26/9/06.
“Este acto
representa el retorno de
la
Argentina
al lugar en el mundo que nunca debió haber
abandonado”.
Presidente Néstor Kirchner en “The
Opening
Bell
”,
Wall Street, 20/9/06.
“¿Qué
es el capitalismo? El capitalismo es una mejor idea que el comunismo y si el
capitalismo se distingue frente a otras doctrinas es por la idea del consumo”.
Senadora Cristina Fernández de
Kirchner, Universidad de Columbia, 18/9/06.
Julio López es un síntoma. Con su ausencia, Julio, nos muestra la presencia de la impunidad. Julio no es
el primer desaparecido en democracia, y no va a ser el último. La república de
Weimar en Alemania,
la
Argentina
bajo el último gobierno del general Perón, y el
Chile de Salvador Allende, nos demuestra, que el progresismo le abre las
puertas al terrorismo de estado. Por lo tanto, depositar la seguridad de la
multitud en manos del actual gobierno progresista, es dejarla servida en
bandeja a la represión postfascista.
Más cerca en el
tiempo y el espacio, Raúl Alfonsín, ante la asonada carapintada también llamó a
defender la democracia y terminó pactando con Aldo Rico y promulgando las leyes
de obediencia debida y punto final. Verdaderas leyes de la impunidad. Menem, el
de la revolución productiva y el salariazo, nos trajo los indultos. De
la Rúa
, otro presidente radical
conductor de una Alianza de centroizquierda, se terminó fugando por los techos
de
la Casa Rosada
luego de sembrar de cadáveres el país. Su sucesor, el representante de la
“burguesía nacional”, el productivista devaluador de los salarios, el peronista
Eduardo Duhalde, no se privó de lo suyo, y será eternamente recordado como el
presidente que salvó el capitalismo a cambio de una Masacre en Avellaneda y la
mayor redistribución regresiva de la riqueza desde 1976.
Veintitrés años
después vuelven a resonar las mismas consignas: “Aparición con vida y castigo a los culpables”, “Desmantelamiento del aparato represivo”,
“Con vida lo llevaron, con vida lo queremos”. Con una enorme y siniestra
diferencia. La pelea por los derechos humanos fue una conquista para que el
terrorismo de estado fordista rindiera cuentas por haber matado impunemente
para poner las bases del posfordismo. En cambio, hoy, para un gobierno posfordista,
simular la lucha por los derechos humanos del pasado, es la cobertura para que
el estado terrorista mate impunemente en el presente.
Hubo que esperar más
de dos décadas para que se enmarcara dentro del genocidio militar los crímenes
de lesa humanidad cometidos hace 30 años. ¿Cuánto tiempo llevará juzgar, bajo
el marco de un genocidio comandado por civiles, los crímenes sociales del
estado terrorista que ya se cobró más de medio millón de vidas por causas
evitables?
En el ’83 recién se
retomaba el sendero democrático. Se venía de una derrota social y se tenía
esperanza que, producto de la resistencia inquebrantable de los organismos de
DD.HH., la enorme movilización popular, y los cientos de miles de jóvenes
militantes que nacieron al calor de la lucha por los derechos humanos y el
final de la dictadura, lograran despedazar los aparatos de inteligencia y
represivos del estado, y llevar a prisión a todos y cada uno de los genocidas.
Alfonsín primero y Menem después, pisotearon estas ansias y dejaron en claro a
quien representa el estado.
Pero llegó el 2001 y
todo se trastocó. Después de un lustro de cortes de ruta contra la segunda
década infame, el 20 de diciembre, mostraba en toda su magnitud la irrupción
del nuevo sujeto social posfordista -joven, desocupado y piquetero-, el obrero
social posmoderno y el asalariado del generall intelect. Con ellos, también se
presentó el primer golpe de estado posfordista. Un “coup de E’étad” desde el
Capital-Parlamentarismo con vistas a la instauración del Capital-Ejecutivismo.
Con 300 asambleas
populares en todo el país, los piquetes en aumento, y 200 empresas okupadas por
la clase obrera, la consigna de mediados de 2002: “Piquete y Cacerola, la lucha es una sola”; reflejaba el estado de
ánimo y la conciencia alcanzada. Una Masacre como la del Puente Pueyrredón vino
a cerrarle el paso al poder constituyente de la multitud que estaba en
gestación. Por si hiciera falta una confesión, basta las palabras del propio Carlos Soria,
jefe de
la SIDE
(Servicios de Información Del Estado) durante el gobierno duhaldista, atestiguando el peligro que corrían las
instituciones del Capital. Así hablaba Soria en el juicio contra los
responsables materiales (no políticos) de los homicidios de Maximiliano Kosteki
y Darío Santillán, y la treintena de heridos con balas de plomo. “Se estaba radicalizando la protesta e integrando el
reclamo social. Los grupos piqueteros, las asambleas barriales, los que
protestaban por el corralito. Esa era el peligro. Había que empezar a poner
orden. La democracia funciona con orden”.
La multitudinaria
movilización posterior a la matanza del 26 de junio aceleró la salida de
Eduardo Duhalde. Llegaba el turno de su delfín: Néstor Kirchner. Un gobernador
patagónico, reeleccionista por antonomasia, apaleador de asambleas y
privatizador. Sólo un ingenuo o ingenua podría pensar que, con él, llegaba un
gobierno “De los derechos humanos”.
Kirchner “ganó” las elecciones a presidente del 2003 con el 17
por ciento del total del padrón. Y refrendó, en las legislativas del año pasado, su
esquelético consenso con otro escaso 26 por ciento.
El 19 y
20 ha
sido un “parte aguas”.
¿Cuáles son las implicancias actuales del 2001?:
§ Los partidos mayoritarios no existen más.
Radicales y peronistas, en comparación a los ’80, no hacen uno en su caudal
electoral.
§ Todas las elecciones posteriores a octubre
de 2001 muestran el crecimiento de los índices de abstención, el voto en blanco, nulo, etc. Si el consenso es el voto voluntario, la abstención
es el éxodo del consenso. La crisis de hegemonía se perpetúa y esto es lo que explica la profundización
de la forma-estado terrorista. Menos consenso y más coacción, más crecimiento
del PBI y una cristalización de la pobreza asalariada. Menos delegación y más
administración. Menos derechos humanos y más simulación
de la defensa de los derechos humanos.
§ Para algunos organismos de derechos humanos
como Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, resulta intolerable la dicotomía
capitalismo-anticapitalismo. En cambio, la lucha por una sociedad emancipada
queda falsamente reducida a los márgenes entre dictadura y democracia (del
capital), entre dictadura militar y dictadura civil del capital. El
Capital-Parlamentarismo parecía una frontera inexpugnable y el ¡Qué se Vayan
Todos, qué no quede ni uno solo! (QSVT) sorprendió a todos. Para estos organismos se
acabaron los proyectos de poder popular constituyente, la última meta es la
democracia del capital, así esta devenga en un estado terrorista.
§ Indiferenciación de los partidos en sus
roles oficialista y opositor. Tanto radicales como peronistas han gobernado
desde 1983 bajo todas las variantes de sus líneas internas. Los hay peronistas
menemistas, hoy peronistas kirchneristas; y radicales delaruístas hoy
peronistas “K”. Los mismos conservadores de ayer son los progresistas de hoy.
Los dolarizadores ahora fungen pesificadores, los endeudadores pagadores de
deuda. Los mismos que toleraron las relaciones carnales reclaman volver al
lugar que nunca tendrían que haber abandonado. Y los que se opusieron en los
’90, como la mayoría de los conspicuos dirigentes del FREPASO, ahora, son
oficialistas como hasta el 2001. ¡Todo un “cambalache” discepoleano posmoderno! Bajo los acuerdos
trasversales (sean del campo kirchnerista y antikirchnerista) no los distingue
nada significativo. Apenas formas de perdurabilidad de una Nueva Clase descompuesta. Dinero
por voto, esa el la consigna. Tanto el partido gobernante con su
“Concertación”, como el “Lavagnismo” con su Alianza, actúan sin principios ni
ideales. Para
la UCR
y el PJ todo se trata de una cuestión de sobrevivencia. Integran la Nueva Clase de los políticos, y como clase,
su fin primero es la perpetuación y posterior reproducción.
§ El precariado, el terciariado, el obrero
social, los millones de trabajadores negados, la subsunción real del trabajo en
el capital como tendencia dominante, no permite una nueva representatividad
estable de masas. El “gran opositor” continúa siendo la multitud
irrepresentable bajo la forma-estado.
§ La democracia de base, los acuerdos
horizontales, el ganar la calle, la propaganda por la acción directa, la soberanía asamblearia, se perpetúa en el
último lustro. Una asamblea como la de Gualeguaychú (contra la cerril oposición
de un medio como el diario Clarín), le tuerce el brazo a la empresa española
Ence. El gobierno los ninguneó y actuó a la retranca de los acontecimientos y
ahora intenta capitalizar su triunfo como proceso desconstituyente. Una conquista que le
pertenece a la acción directa de la multitud organizada bajo la forma
asamblearia.
§ La destitución de Aníbal Ibarra es una
bisagra heredera del 19+20. Nunca un gobernante había sido destituido por su
responsabilidad política por los crímenes del Capital. El capitalismo mata, el
estado deja que mate, y la multitud reclama una demanda imposible: ¡Qué no lo
haga! Ibarra queda perplejo, decía que se esperaba de él que fuera policía,
bombero y enfermero. Y es así, la asamblea por Cromañón, los jóvenes y
familiares que sostuvieron más consecuentemente esta lucha contra la impunidad
de los 194 crímenes, le exigieron al jefe de gobierno que si no puede evitar
las nuevas formas de genocidio capitalista que se vaya. No alcanzó, hubo que
echarlo. Después del 2001, ya no sólo se persigue a los criminales que mataron
en los ’70, sino a los políticos que permiten las muertes evitables en el año
2.000.
§ El distribucionismo keynesiano es una utopía
reaccionaria. Bajo el posfordismo de la dominancia del trabajo muerto, no hay
distribución posible. No se puede distribuir socialmente lo que se posee
privadamente. Sin la posesión común de todos los medios de producción no hay
distribución de la riqueza social. La distribución de la renta es parte de la
circulación del capital, y la circulación es un momento de la producción de la
plusvalía.
§ Hemos pasado del terrorismo de estado de los
’70, el Capital-Parlamentario de los ’80 y ’90, al Capital-Ejecutivismo del
estado terrorista post 2001.
La Argentina
transita una verdadera “Simulocracia” en
muchos aspectos. El gobierno simula una actitud y tiene otra. Dice una cosa y
hace lo contrario. Los que se opusieron, bloquearon y defeccionaron en la lucha
por los derechos humanos, hoy simulan ser combatientes históricos por las
libertades constitucionales. Al 90 por ciento de los funcionarios radicales y
peronistas de las últimas décadas nunca se los vio en la calle, codo a codo,
con los anónimos ciudadanos que reclamaron y reclaman juicio y castigo a todos
los culpables.
Los organismos de
derechos humanos también se han visto en un brete luego de la batalla de Plaza
de Mayo, la Masacre de Avellaneda, la matanza de Cromañón, el estallido en Haedo y la rebelión en Las Heras. La dicotomía ya no
es Dictadura-Democracia. Bajo la democracia también se reprime y asesina ¡Vaya
si se asesina! Desde que Kirchner gobierna hay más de 500 muertos por la
represión estatal. ¡Todo un récord desde 1983!
Los organismos de
derechos humanos están ante una disyuntiva. Primero, no se puede sostener y
atacar al régimen al mismo tiempo. Segundo, no se puede ser, al unísono,
oficialismo y oposición. Y en relación a la lucha contra la impunidad del
gobierno militar, como la impunidad del genocidio en democracia, para ser
consecuente, no queda más que un sólo camino: ser un enemigo del terrorismo de
estado, y antagonista al estado terrorista posfordista encarnado por el
gobierno de Kirchner.
En los primeros ’80
toda una caterva de empresarios, políticos, periodistas y sindicalistas se
reciclaban luego de haber sido beneficiarios, actores, instigadores y cómplices
del genocidio militar.
Más de veinte años
después
la SIDE
sigue en pie. Sus finanzas son oscuras y sus agentes se mantienen en las
sombras. Cada fuerza militar, de seguridad y policial, conserva intacto su
aparato de inteligencia. Y así, el pueblo, vive en libertad condicional.
Resulta
indispensable el juicio y castigo a todos los culpables. Pero en el capitalismo
es imposible.
No es el rol de las nuevas y nuevos anticapitalistas abrazarse a la
teoría progresista de los derechos humanos. Nunca bajo el Estado-Capital serán
juzgados todos los responsables del genocidio castrense. Pedirle al estado la
total autodepuración, aún con tres décadas de luchas a cuestas, resulta tan
imposible, como la distribución progresiva de la riqueza bajo una sociedad
mercantil.
Es tal la raigambre y el compromiso de todos los niveles del aparato
del estado con los crímenes del pasado, que sólo una revolución social, podrá
hacer justicia.
Los criminales y sus cómplices caminan entre nosotros. Según cálculos
conservadores unos 29.000 asesinos andan sueltos. De estos, 18.000, se
dedicaron a la vigilancia de los ya confirmados 488 campos de concentración,
denominados Centros Clandestinos de Detención (CCD); mientras existen otros 65
en vías de identificación. Otros 6.000 integraban los grupos de tareas
encargados de “chupar” argentinos y llevarlos a los pozos de tortura para,
posteriormente a la mayoría, asesinarlos y hacerlos desaparecer. Dos centenas
de sacerdotes fueron parte de los CCD; y unos 5.000 civiles y militares,
policías y servicios de inteligencia, le dieron cobertura al genocidio. Eran
apoyo logístico, ideológico y reducidores de los bienes de los secuestrados o
“botín de guerra”. En cambio, según Rodolfo Mattarolo (Subsecretario de
Derechos Humanos de
la Nación
,
en un informe elevado a
la ONU
),
de la cifra total de los criminales involucrados directamente en el dispositivo
genocida, apenas la irrisoria suma de 200 está imputado por crímenes
aberrantes, solamente 24 están encarcelados; y el resto, está preso en sus
domicilios.
Hoy, muchos son padres y madres que participan en las
cooperadoras escolares, vecinos de consorcios y abuelos que llevan a sus
nietos a las plazas y mecen una hamaca al lado nuestro. Integran las empresas
de seguridad privada, los hay en la educación y la salud, la policía y las
FF.AA. (Fuerzas Armadas),
la SIDE
y las fuerzas de seguridad, y en las primeras líneas de la nobleza de estado.
§ ¿Cuántos jueces de la dictadura que juraron
por el estatuto para el proceso de reorganización nacional fueron juzgados?
§ ¿Cuántos economistas, culpables de una
espeluznante reducción de la renta de la clase obrera y el aumento de la deuda
externa, fueron a parar al banquillo de los acusados?
§ ¿Cuántos comunicadores sociales auspiciados
por “Las empresas a las que le importa el
país” rindieron cuenta por ser portavoces del genocidio?
§ ¿Cuántos con sus plumas desde los diarios de
mayor tirada le otorgaban hegemonía a los crímenes más aberrantes?
§ ¿Cuántos
directivos que “marcaron” alumnos en las escuelas fueron presos?
§ ¿Cuántos médicos que falsificaron actas de
nacimientos de bebés en cautiverio, y firmaron las defunciones de los
desaparecidos se los exoneró de su profesión?
§ ¿Cuántos docentes universitarios que ganaron sus
cátedras al amparo de los militares fueron retirados de su actividad a partir
del ’83?
§ ¿Cuántos cabos, sargentos, suboficiales y oficiales,
que picanearon a cientos de compañeros y compañeras siguen en carrera?
§ ¿Cuántos marinos, coroneles y brigadieres que se
jactan de sus crímenes no han sido dados de baja?
§ ¿Cuántos directores de hospitales que recibían
cadáveres acribillados desde el ’73 han callado?
§ ¿Cuántas autoridades de cementerios enterraron
cientos de desaparecidos en fosas comunes y guardaron el secreto asesino en sus
conciencias?
§ ¿Además de Juan José Alvarez,
cuántos políticos han sido servicios de inteligencia? ¿Y cuántos lo seguirán
siendo?
§ ¿Cuántas fundaciones, hoy reconvertidas en ONG’S,
perviven financiadas por los mismos intereses que dieron el golpe de estado del
’76?
§ ¿Cuántos presidentes de clubes de fútbol fueron
lacayos de los uniformados para ligar prebendas en el mundial ’78?
§ ¿Cuántos obispos bendijeron las armas contra “la
subversión”?
§ ¿Dónde están las autoridades que confeccionaban las
listas negras en los medios masivos de comunicación que no terminaron entre
rejas?
§ ¿Qué es de la vida de los directores de escuela que
sumariaba docentes o directamente los entregaban a los grupos de tareas?
§ ¿Qué hay que hacer con los
dueños, editores y cronistas de diarios y revistas de actualidad que, con sus
tiradas multitudinarias, le daban apoyo al genocidio y hoy posan de demócratas?
§ ¿Y cada uno de los decanos
que asumió después del golpe?
§ ¿Y los investigadores que
hicieron carrera con la cuña de algún militar?
§ ¿De todo esto?, ¿No se habla?
§ ¿Fueron presos los
intendentes que le dieron a la dictadura los radicales, peronistas, etc.? Según
Juan Carlos Marín en “Los Hechos Armados”, sólo 170 intendentes, o sea el 10%,
pertenecieron a las fuerzas armadas. En cambio:
649 intendentes, o sea el
38%, carecían de militancia política definida.
878 intendentes, esto es 52%,
estaban de un modo u otro adscriptos a una corriente política concreta.
A su vez, si se divide el
100% (del 52%) de los intendentes aportados por los partidos políticos hasta
fines de 1978, estos son los porcentajes:
Unión Cívica Radical: 310 intendentes, 35.3%.
Justicialismo: 169 intendentes, 19.3%.
Demócrata Progresista: 109 intendentes, 12.4%.
Movimiento de Integración y Desarrollo, liderado por Frondizi, (MID): 94
intendentes, 10.7%.
Fuerza Federalista Popular, liderado por Manrique: 78 intendentes, 8.9%.
Partidos Conservadores ajenos a nucleamientos nacionales: 72 intendentes,
8.2%.
Neoperonistas: 23 intendentes, 2.7%.
Demócratas Cristianos: 16 intendentes, 1.8%.
Partido Intransigente, Alende: 4 intendentes, 0.4%.
§ ¿Y todo el funcionariado superior del estado del ’76
al ’83 pasó por tribunales? No, evidentemente que no. Si hasta algunos como
Cavallo siguieron gobernando y endeudando la nación hasta el 2001. Y para
echarlo, hubo que hacer una insurrección popular.
§ ¿Y los propietarios y gerentes de empresas en cuyos
establecimientos existían salas de tortura?, ¿Estos, no eran genocidas?
§ ¿Y la burocracia sindical que entregaron delegados
opositores a
la
Alianza Anticomunista
Argentina (Tres A) y a la dictadura?
§ ¿Y la complicidad patronal que le pasaron sus deudas al estado, es decir a todos nosotros, mientras brindaban
con Videla y Cía.?
Por lo visto, no son únicamente los militares los
que tienen que rendir cuenta por sus responsabilidades en el terrorismo de
estado.
:: Subsunción Real y Estado Terrorista
“Todos conocemos el poder de policías, punteros y la
gran mayoría de los políticos. El poder impune para comprar y producir
injusticias y reprimir las acciones populares. La voracidad por los negocios se
opone a nuestras aspiraciones por una vida con dignidad y con justicia. Y si tienen
que reprimir para que nos quede claro, no dudan en hacerlo. Pasó el jueves y el
viernes en Lugano, pasó hace cuatro años y tres meses en Avellaneda, pasó y
pasa en miles de situaciones en todo el país. El máximo ejemplo es la dictadura
militar de hace treinta años donde se llevaron la vida de 30.000 compañeros”.
Frente
Popular Darío Santillán, (FPDS), 27-9-06.
“Es ley del capital crear tiempo disponible,
plustrabajo; sólo puede hacerlo al poner en movimiento trabajo necesario. (..)
Tiene la tendencia a crear la mayor cantidad posible de trabajo, así como es
también su tendencia la de reducir el trabajo necesario al mínimo. Es asimismo
tendencia del capital, pues, la de aumentar la población trabajadora, así como
la de poner permanentemente a una parte de la misma como sobrepoblación”.
Carlos
Marx.
“El nuevo fascismo se dibuja como la guerra civil en
el seno de un trabajo asalariado arrollado por la tempestad tecnológica y ética
del postfordismo. Toca de cerca a la intelectualidad de masa, a los impulsos
autonomistas y desestatalizadores, a las “singularidades cualesquiera”, a los
ciudadanos avispados de la sociedad del espectáculo”.
Paolo
Virno.
¡Claro que hace falta juicio y castigo a todos los
culpables!, ¡Pero a todos! Desde el gobierno de Isabel Perón, bajo cuyo manto
se ejecutaron los crímenes de las Tres A. Y esto para empezar. Porque ya se
acumularon desde los ’70 tres décadas de impunidad y un nuevo genocidio en
democracia.
Es inmunda la actitud del Movimiento Evita
sosteniendo el aparato bonaerense del peronismo y la reelección de Felipe Solá.
Principal responsable político en la provincia de Buenos Aires de
la Masacre del Puente
Pueyrredón. ¡O nos quieran hacer tragar que el 70 por
ciento de los intendentes del conurbano bonaerense dejaron de ser mafiosos
porque ahora están con Kirchner! Resulta indignante ver a ex-piqueteros, hoy
funcionarios, ser los nuevos punteros del estado terrorista. Haciendo el mismo
trabajo sucio que ellos padecieron hasta el 2001.
El progresismo de mister “K” y sus aliados es
indefendible. Tienen a un juez como Roberto Gallardo, que apenas si intenta
aplicar con un poco más de decoro el derecho burgués, y lo echan de su cargo. O el caso de Alejandro Pereyra (ex-Subsecretario de
Trabajo del Gobierno porteño bajo
la batuta del “compañero” cafierista, menemista y hoy pingüinista Telerman),
que hace su labor contra el trabajo esclavo y denuncia a una empresa como Kosiuko, y entonces, se lo obliga a renunciar. ¿De que gobierno progresista habla Telerman? ¿Esta es
la administración que defiende Hebe de Bonafini? El populismo gobernante, en
todos los distritos, no es más que el comando estatal del capital que conduce la guerra social neoliberal, pero por medios progresistas. Con discurso centroizquierdista de
ocasión; ¡No les queda otra!, Venimos de un ¡QSVT!
1. El
PBI no para de crecer, hay superávit fiscal, pero a los jubilados se le toma el
pelo anunciando un aumento de haberes recién para el 2007.
2. La
actividad económica es superior al ’98, pero la pobreza y la indigencia
también. Es decir, Peor que con
Menem.
3. Se
consolida el modelo del “working poor”, el 55.5% de los trabajadores son pobres.
¿No era que el capitalismo se distinguía por la capacidad de consumo? Si,
claro, a Cristina de Kirchner se le olvidó decir del consumo de unos pocos, a
costa, del hambre de los demás.
4. Hoy,
12.1 millones, uno de cada tres argentinos, sigue viviendo en la miseria.
5. Y
de los 12.1 millones, nada menos que 4.3 millones, son indigentes.
6. Perduran
1.6 millones de trabajadores negados por el capital (desocupados) que no
reciben ningún plan social.
7. Otro
tanto cobra la irrisoria suma de 150 pesos o 50 dólares, o sea, casi la tercera
parte de la línea de indigencia.
8. Recordemos
que la línea de pobreza para dos adultos con dos hijos está en 861.18 $ (287.06
u$s), y la cota de indigencia es de 391.44 $ (130.48 u$s). Mientras una canasta
completa de bienes y servicios no baja de 2.200 pesos (733 dólares).
9. Se triplicaron las villas miseria: En los últimos cinco años el conurbano pasó de tener 385
asentamientos precarios a más de 1000. "El País en Serio", una
Palestina de la burguesía nacional y popular. ¡Kirchner lo hizo!
10. ¿Esta es la sociedad de consumo cuya
doctrina resulta superior al comunismo? Por lo visto, para un tercio de los
argentinos el capitalismo es un caos. Un oprobio genocida administrado por
políticos como Cristina Fernández de Kirchner.
11. Son récord los procesados por luchar bajo el
gobierno de Kirchner. Al igual que las torturas en comisarías y prisiones. La policía mata impunemente como nunca.
12. La distribución de la riqueza es peor que en
el 2001. Los asalariados pasaron de percibir un escaso 32% del PBI, a un impúdico
24 por ciento.
13. El 10 % más pobre se queda con el 1% de los
ingresos totales. Mientras que el 10 % más rico se apropia del 37.1%. Peor que
con Menem en el ‘97, cuya distancia era de 32 veces entre los más pobres y los
más ricos.
14. ¡Así es el progresismo! ¡Este es el
desarrollismo Nacional & Popular! ¡Qué linda la sociedad de consumo!
Consecuentemente, bajo el nuevo genocidio social en
democracia (aunque fueran presos todos los responsables y colaboradores de la
última dictadura militar), el sistema de la compraventa del hacer humano (el
capitalismo que tanto alaba la senadora Cristina Fernández), en los últimos 23
años (y ahora con un “Gobierno de los derechos humanos”) renovó las formas del
genocidio.
El capitalismo es un sistema social que genera y
regenera expoliación, cárcel, hambre y muerte.
§ ¿Cuándo van a rendir cuenta los jueces que no
visitan nunca las prisiones donde tienen encerrados preventivamente al 75 por
ciento de los reclusos sin sentencia? Cárceles que son campos de concentración
en democracia. La vía posfordista al Gulag capitalista.
§ ¿Cuándo serán juzgados los magistrados que recluyen
a 19.579 chicos internados en institutos de menores, el 85%, bajo la hipocresía
de “causas asistenciales o sociales”, cuando en realidad, se los encierra
porque han sido descartados?
§ ¿Quién enjuiciará a los políticos que regalan los
últimos reservorios petroleros?
§ ¿Quién acusará a los patrones que tienen a la mitad
de los asalariados por debajo de la línea de la pobreza y a otro tanto en
negro?
§ ¿Pedir justicia es utópico? ¡Bajo la centroizquierda
sin dudas! Hoy, es más utópico luchar por el progresismo que por el
anticapitalismo. Una es una utopía reaccionaria, la otra, revolucionaria. La
primera, hace rato que dejó de ser -siquiera- un proyecto reformista de
embellecimiento de
la Matrix
;
en cambio, la segunda, apuesta al cambio social de raíz.
Y un cambio profundo, antisistémico, es una
transformación -antes que nada-, de las relaciones sociales de acumulación,
producción, circulación y consumo dominantes. Por más buena voluntad que haya
en cada compañero y compañera anticapitalista en generar nuevos lazos
personales y grupales; su labor, si no interrumpe la cadena de plusvalor, se
transforma en el trabajo de Sísifo en un averno capitalista. Una y otra vez
tiene que recomenzar, para una y otra vez fracasar irremediablemente. Las
condiciones objetivas de reproducción del capital y su sociedad, están
blindadas contra las mejores intenciones subjetivas. Por su puesto, que el
cambio social no está sólo en manos del activo. Una revolución es una la tarea
ciclópea para la multitud. Donde, para poder conquistar la emancipación social
y personal, lo objetivo y subjetivo tiene que sufrir, al unísono, un cambio
completo.
Es por esto que, aunque se desmantelara
la SIDE
y se creara otra “nueva”
o cualquier sucedáneo; se disuelva la bonaerense pero no desaparezca la
policía; se limpien de cuadros procesistas las fuerzas armadas y de seguridad
pero continúen existiendo; estos dispositivos capitalistas serán
irremediablemente criminales y enfrentados antagónicamente a la lucha por la
liberación de la multitud trabajadora.
Mientras no lo necesite, el estado terrorista no
actuará como el terrorismo de estado de los ’70. Se encargará de sitiar los
barrios calientes con la gendarmería, la policía continuará matando
sumariamente a la juventud excedente, progresará el Capital-Criminal,
encarcelará a las fracciones de clase de la multitud condenada a la miseria que
delinque por su cuenta; y se mantendrá expectante, para intervenir, en el
momento decisivo de la lucha de clases y salvar el orden patronal cuando se vea
acosado por la insurrección de masas y sus nuevos organismos de poder popular.
Pruebas al canto: El 20 de diciembre de 2001, las Fuerzas Armadas y el ministro
de Defensa elaboraron un plan de contingencia para restablecer el orden en el
país. Llegado el momento estaban dispuestos a volver a enlutar con ríos de
sangre la república Argentina. (Ver Iñigo Carrera y María Celia Cotarelo,
“Génesis y desarrollo de la insurrección espontánea de diciembre de 2001 en
Argentina”).
Es decir, que todas las luchas por los derechos
humanos, desde el ‘83 hasta hoy, han sido luchas de resistencia. Necesarias,
por momentos impetuosas, esclarecedoras del terrorismo de estado del pasado,
pero incapaces de articular una propuesta global antagónica al estado terrorista
del presente. ¡Como llamarlo, sino, a un estado que elimina por día más de cien
argentinos por causas evitables! ¡Cómo no va a ser terrorista un estado que
cuando sus hambrientos cortan las calles se le manda la represión, y cuando los
estudiantes se oponen a la asunción de un rector procesista los apalea la burocracia sindical al servicio del gobierno! ¡No es terrorista este estado posfascista que conduce una sociedad donde el 20 por ciento, 7.7 millones, gana un dólar
por día! ¡Y de este 20 por ciento, hay argentinos que no ganan un sólo peso, y
otros apenas llegan a los 140 pesos por mes, lo que da un promedio, para este
20% de menesterosos, de 2.75 $ diarios! ¡Hay otros 4 millones que integran la nueva clase obrera,
el “working poor” o la pobreza con empleo post 2001: empleados no registrados,
cuentapropistas, subempleados y hasta empleados en blanco con sueldos de
indigencia! ¡Un estado cuyos soberanos que trabajan, el 30 por ciento, 4
millones, gana menos de 400 pesos por mes! ¡Cómo denominarlo, sino terrorista,
a un estado que planifica una carnicería como la del 26 de junio del 2002 en
Avellaneda! ¡Cómo no señal al Capital-Ejecutivismo que gobierna por decretos,
como un estado de excepción permanente o estado terrorista!
La “Exceptocracia” es la contracara de la “Excedentocracia”. Un estado de excepción que gobierna la
reproducción social de la vida y las masas de sujetos sobrantes. El estado es
el partido del capital, la dictadura del partido del capital, el partido de
estado de los patrones. Un estado terrorista, que perpetúa una acumulación
originaria permanente mientras garantiza la fuga de capitales perpetua. Las sucursales extranjeras tienen ganancias
superiores a los ’90, mientras los niveles de inversión son inferiores a los de
la década pasada. En 2005 las utilidades y dividendos sumaron 3.646 millones de
dólares. Y en el primer trimestre del 2006 las remesas triplicaron las del
primer trimestre del 2005. Repsol, pasó de tener una renta de 400 millones de
dólares entre
1992 a
1998, a
2.000 millones de u$s entre el 2000 y el 2002. Desde el 2004, bajo el gobierno
de Kirchner, los sectores industriales siderúrgicos, alimentarios y químicos
recompusieron sus ganancias. La inflación de los precios mayoristas en un 138.6% desde el 2002, y la consecuente caída
del poder adquisitivo de los que viven de su trabajo, la acumulación originaria
iniciada con la devaluación de los salarios y niveles récord de
plusvalía,
le hizo rendir frutos extraordinarios al Capital.
Pese a que hay crecimiento del PBI a tasas chinas,
la falta de reinversión de capital con tasas similares a los ’90 hace
recurrente la necesidad del aumento de la productividad del trabajo. Una
intensificación de los ritmos de producción (plusvalía relativa), en
simultáneo, con un alargamiento de las jornadas (plusvalía absoluta). Ambas, se
reflejan, en una caída promedio del 30 por ciento de los salarios en
comparación al 2001. La fuga de capitales (los 122.000 millones de dólares que
los burgueses tienen en el extranjero ante el temor que le provocó la lucha de
los trabajadores en los ’70 y la reedición posmoderna de perderlo todo tras el
QSVT), repercute en la necesidad del capital de mantener tasas excepcionales de
ganancia, para compensar, en el mercado interno, el ahorro del trabajo robado
que fuga al exterior. Este modelo predador y vaciador del capital, agudizado en
la era posfordista, obliga a una reducción fabulosa del trabajo socialmente
necesario para aumentar incesantemente el trabajo socialmente excedente. El
precariado y el terciariado son las encarnaciones obreras principales en la era
del dominio realmente capitalista del trabajo por el capital (subsunción real).
Un forma extraordinaria de ahorro de salarios, o capital circulante, aumento
del capital fijo, sobreexplotación y una forma-estado terrorista.
Una inédita pobreza asalariada, las masas superfluas
de trabajadores negados (que ni siquiera son útiles como esclavos para vender
su fuerza de trabajo por un salario), y media población laboral en negro;
resultan para el capital y su estado el contenido subjetivo (pobre, excedente e
intermitente) de la objetiva irrepresentabilidad de la mayoría de la multitud.
Tornando al régimen político en mero agenciamiento para la segmentación,
disciplinamiento y control de la fuerza de trabajo pobre, desindicalizada y
precaria; y por lo tanto limitada, cuando no incapaz, de ser mediada por el
sistema estatal de partidos.
La conclusión de la nueva forma estado no deja de
ser evidente. Del Capital-Parlamentario mediador en decadencia tras la
insurrección del 2001, de la abstención electoral,
la acción directa y el asambleísmo, de la irrepresentabilidad de la mayoría de
la clase (real o potencialmente trabajadora); el estado, deviene en una
administración Capital-Ejecutivista o bonapartismo posmoderno.
Mera gerencia de una sociedad fordista decrépita, que precisa, imperiosamente,
la coacción de un estado terrorista porque su viejo consenso keynesiano está en
ruinas. En las últimas elecciones
municipales en Santiago del Estero el Frente Cívico no ganó las elecciones sino
que triunfó el VOTO por NADIE. El Frente Cívico del Gobernador radical Zamora,
un mimado de Kirchner, salió segundo; si se cuenta, como corresponde, el
porcentaje de votos que sacó sobre el total del padrón. El Frente para
la Victoria
(el kirchnerismo
puro) salió tercero, y el peronismo (PJ) último. De un padrón total de 376 mil
electores, casi la mitad, no votó por ningún candidato. Es decir, que la
abstención, el voto en blanco y nulo, no sólo no descendió, sino que aumentó en
comparación a la última elección. La multitud no come vidrio. La crisis de
hegemonía sigue abierta.
La simultaneidad de la subsunción formal y
real, el dominio incompleto y completo, el sometimiento relativo y absoluto del
trabajo en el capital, el fordismo y el posfordismo; provoca que conviva la
sociedad de vigilancia y control al mismo tiempo. Es por ello, que el estado
terrorista es el régimen político de una sociedad carcelaria fordista y
seguritaria posfordista. El estado, lo que no puede controlar lo vigila, a quien
no puede alimentar lo recluye, lo que no puede domesticar lo reprime. ¡Esta es
la verdadera inseguridad de la multitud! El estado terrorista o posfascista es la nueva figura que mixtura, al mismo
tiempo, la vigilancia de la producción de plusvalía absoluta del obrero masa,
el control de la producción de la plusvalía relativa del obrero social y la vía
seguritaria contra la fuerza obrera excedente.
Es “tendence” del capital, la autonomización del
trabajo muerto como capital “fixe”, la informática como paso posterior a la más
avanzada tecnología mecánica fordista, la robotización de las fábricas, la
objetivación del trabajo difuso del intelecto general (“general intellect”), es
decir, una revolución permanente del capital; y su contracara: la autonomía
subjetiva de la fuerza de trabajo psíquico, del capital circulante como cerebro
colectivo, del individuo social, del trabajo inmaterial, afectivo y cognitivo,
virtuoso y comunicativo, cooperante, común y biopolítico; por lo tanto, de un
masivo y común intelecto general, es decir, una revolución permanente del
trabajo de la multitud.
El capital, como dominio de la vida social y
fuerza productiva, y el estado, como biopoder de esta biopolítica; puede ser
entendido, como la tendencia hacia la subsunción real
de la sociedad productiva en la mercancía, la subordinación completa del
trabajo en el capital, del comando mercantil en lo político, de este en el
estado, del estado en poder administrativo, del ejecutivo en poder policial
terrorista, y de este último, en dispositivo militar o terrorismo de estado.
1. ¡Cómo
llamarlo sino terrorista, a un estado al que le sobra plata para regalarle a la
patronal como bajo el menemismo! ¡Y le entrega respectivamente (a fieles
representantes de los dueños de
la
Argentina
de los ’90) la concesión hasta el 2023 de Aguas
Cordobesas al Grupo Roggio; y el Belgrano Cargas al Grupo Macri, con un
subsidio (eufemismo de obsequio) de 22.5 millones mensuales! ¡Mientras que, el
62 por ciento de los argentinos
no tiene cloacas, el 58 % vive sin gas natural, el 47 por ciento está sin
cobertura de salud y el 33 por ciento no tiene agua potable!
2. ¡Cómo
no llamarlo terrorista cuando ejecuta un genocidio de nuevo tipo, el genocidio
de las masas sobrantes sin futuro!
3. ¡Cómo
nombrarlo, sino como terrorista, a un estado que dentro de sus fronteras se suicidan 3.000 personas; y se matan, un poco cada día, con pasta base más del 50 por
ciento de los jóvenes de barrios completos del sur bonaerense; producto, de la
pobreza estructural que el estado generó!
4. ¡Cómo
llamarlo, sino terrorista, a este estado que permite la muerte de
niños por desnutrición!
5. ¡Cómo
no llamar terrorista a un estado que tolera 410.000 accidentes de trabajo por
año!
6. ¡Cómo
llamar, sino repugnante, esta democracia cuyos gerentes gastan más en
la Copa Davis
que en
urbanizar las villas del barrio de Lugano!
7. ¡Cómo
no acusar de estado terrorista al que con sus viejos ejecuta un “gerontocidio”
y con sus menores un “infanticidio”!
¡Cómo no denominarlo terrorista cuando bajo su poder
desaparece Julio López!
30 de septiembre de 2006
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